Bacteriología

Celebrando el Día del Bacteriólogo en Colombia:

Orígenes

En Colombia, para el cambio de siglo entre 1800 y 1900  se gestó uno de los movimientos científicos más revolucionarios de la época. Un visionario y entusiasta científico Colombiano crearía el primer laboratorio en Colombia, su fecha de nacimiento fue el 28 de abril de 1877 y su nombre fue Federico Lleras Acosta.

Aunque ya en el antiguo continente se estaban formando escuelas reconocidas del mundo de la microbiología como el Instituto Pasteur, y para ese entonces, novedosas investigaciones de científicos renombrados como Robert Koch y Louis Pasteur; es probable que en Colombia las noticias llegaban como rumores o títulos de periódicos locales que hacen referencia de ello, pero de poco interés para la población en general, más aún cuando la tasa de analfabetismo era muy alta para la época (aproximadamente del 66%, una de las más altas de América latina).

Adicionalmente, Colombia estaba atravesando por un momento complicado, la guerra civil de 1985 y posteriormente la guerra de los 1000 días a inicios del año 1900 (1899-1902). Bajo estas extremas condiciones ambientales y políticas, muchos jóvenes sacaron adelante un pensamiento progresista y entusiasta en el estudio de las ciencias de salud. La medicina, la enfermería y otras disciplinas se estaban estructurando en Universidades del país, muchas de ellas apoyadas por catedráticos de otras nacionalidades o de estudiantes que regresaban a Colombia luego de estudiar en reconocidas universidades Europeas y del hemisferio norte de América.

La bacteriología crecía en Europa en esta época (desde el punto de vista científico y documentado) y llegó a América, especialmente a Norteamérica. En Colombia, aunque la novedad fue poca, hay que resaltar la ardua labor de jóvenes científicos, de crear ciencia en un contexto histórico tan crítico. Poder nombrar a todos los partícipes de esta expansión del conocimiento sería imposible. Cuántos de ellos, entre hombres y mujeres, lograban conseguir artículos de revista de las reconocidas sociedades de investigación de la época, libros, documentos o cartas para poder traer aquí todo el conocimiento. En medio de la incertidumbre, lograron conseguir microscopios rudimentarios y material de cristalería necesaria para todas las invenciones que tenían en mente. La maravilla de saber que los microorganismos eran origen de muchas enfermedades infecciosas (recordemos que eso no estaba muy claro décadas atrás), la posibilidad de ser los primeros en descubrir algo, en ayudar a la salud de la población con mayor certeza, en entender que el origen de los brotes podían ser controlados y que la sociedad en general podía tener una mejor expectativa de vida, fueron muchos de los propósitos de estos jóvenes entusiastas Colombianos.

Federico Lleras Acosta

Fuente: Fotografía exhibida en la biblioteca Jorge E. Cavelier de la Academia Nacional de Medicina de Colombia. Fotografía de Andrea Mejía Cruz.

Don Federico Lleras Acosta logra fundar en 1902 un laboratorio en Bogotá (1), inspirado por las ciencias de la Escuela Nacional de Veterinaria, en asociación con la Universidad Nacional, donde fue el alumno predilecto de un ilustre catedrático francés de la época, el doctor Claude Véricel. La influencia de la escuela pasteuriana en la vida y obra Federico Lleras Acosta, lo impulsa a desarrollar increíbles avances científicos en pro de mejorar las condiciones de vida de la población en esta ciudad. Es de resaltar su aporte en la disminución de la mortalidad neonatal por infección estreptocócica en el parto por Streptococcus agalactiae, diseñando un protocolo para prevención de la infección, reduciendo en un 50% los casos de mortalidad. También logró gran impacto en mejorar las condiciones sanitarias de problemas que aquejaban al país, como por ejemplo: el control sanitario de la carne, identificación de la calidad del agua de consumo humano y protocolos de higiene en ambientes hospitalarios y extras murales. Adicionalmente en el campo veterinario, en estudio de enfermedades bovinas de origen bacteriano como el Clostridium chauvoei (carbón sintomático) y Bacillus anthracis (carbunclo). Estas últimas situaciones le dieron gran renombre en la sociedad científica colombiana ya que la emergencia por los brotes infecciosos en animales estaba colapsando la economía del país que depende en gran medida de este sector.

Sin embargo, su mayor entusiasmo científico en sus últimos años de vida fue en el campo de las investigaciones de la Lepra, enfermedad compleja, de gran interés para las comunidades científicas ya que era un gran problema de salud en el mundo. Participó activamente en el aislamiento del bacilo de Hansen, su tratamiento y diferenciación bacteriológica. Este camino lo llevó a una larga carrera de choques de opiniones científicas que en donde se ponía debate sus investigaciones y dejando como resultado conclusiones difusas sobre la enfermedad, pero que en el fondo de su conciencia, al parecer lo estaba llevando por buen camino.

Camino a sostener sus avances sobre este y otros asuntos en el Congreso Mundial de Leprología en el Cairo en 1938, y debido a su delicado estado de salud, tenía el pensamiento de que quizás sería su último viaje, con una causa justa y acompañado de sus hijas, alcanzó a visitar la cuna de su escuela en París, el Instituto Pasteur, donde cruzó palabras con grandes personalidades del ámbito científico mundial. 

Murió el 18 de marzo de este año en el Hotel Splendide en la ciudad de la luz. Fue condecorado post mortem en Colombia, considerándolo un Héroe Nacional por sus increíbles aportes a la ciencia de la bacteriología en diversos campos de las ciencias naturales.

Estoy seguro que deben existir muchas historias de personas que cultivaron esta labor y crearon y forjaron la labor del laboratorista clínico. En próximos post procuraré mencionar otros hitos que marcaron el progreso de esta carrera y bella labor.

Importancia

El bacteriólogo es un persona que aporta mucho a la sociedad, somos el apoyo en el manejo clínico, los que estamos detrás de un diagnóstico, con ayuda de nuestro conocimiento y de muchas herramientas de laboratorio procuramos ayudar a la sociedad, aportando en el manejo de las condiciones de salud de la población, en aportes científicos y en el desarrollo de una sociedad científica y apasionado por nuestra vocación.

Foto de Pavel Danilyuk: http://www.pexels.com

Hemos estando en primera línea en brotes y pandemias, somos parte de las brigadas de salud que llegan a los rincones mas lejanos de Colombia, con nuestro microscopio bajo el brazo, ayudamos a controlar enfermedades como la malaria y leishmaniasis, somos miembros de juntas directivas de salud de muchos municipios y secretarias de salud. Somos vigilancia epidemiológica, somos ciencia y somos ejemplo en la investigación.

El Día del Bacteriólogo es más que una fecha en el calendario; es un momento para valorar y agradecer a aquellos que, con su conocimiento y dedicación, protegen nuestra salud cada día.

¡Feliz Día del Bacteriólogo a todos los profesionales que con su trabajo hacen de este mundo un lugar más seguro!

NOTAS:

  1. Villamil Jiménez, L. C. (2019). El laboratorio bacteriológico y la investigación de las enfermedades a
    comienzos del siglo XX. Apuntes de una vida: Federico Lleras Acosta. Revista de la Universidad de La
    Salle, (80), 251-274.

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